dinero

Querido Gobierno en pleno (lo de querido es un formulismo, vaya por delante):

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Es difícil, muy difícil, quizás el mayor reto de mi carrera como periodista, escribir algo que aún no se haya dicho en este país. Pero como, por más que la mayoría no silenciosa de mis conciudadanos se exprese, no sirve para nada, me he propuesto esmerarme a ver si tengo más suerte. Y si no, pues al menos me desahogo, que faltita me hace.

Aquí al otro lado del Congreso, de la Moncloa y de los estupendos pisos que les pagamos con el erario público en Madrid para que ustedes no tengan que desplazarse con toda su familia a vivir en el lugar donde desempeñan sus funciones, (como hacen todos los que han tenido que acogerse a la movilidad laboral); aquí fuera, decía, sobrevivimos millones de seres humanos. Sí, sobrevivimos.  Y sí, somos humanos, fijénse qué casualidad, como ustedes. Bueno, a lo que parece, un poco más humanos nosotros.

Somos humanos con necesidades básicas y no tan básicas (o sea, como las suyas propias, para que no tengan que escarbar mucho en busca de su empatía), que, casualmente, quedaron recogidas en esa Constitución tan intocable para lo que a ustedes les conviene. Nunca se puede tocar para lo que nos conviene a los ciudadanos a los que venía a garantizarnos nuestros derechos y libertades. A estas alturas no sé si le queda alguna página a la Constitución con la que no se hayan limpiado el culo después de defecarle encima. Aquí, desde luego, otra cosa no, pero mierda siempre nos salpica cuando enchufan su ventilador parlamentario.

Cada vez que su partido decide algo, cada vez que vota algo, cada Consejo de Ministros; cada vez que se pronuncian los mercados, Europa, el FMI, la OCDE, la Iglesia, los presidentes de sus Comunidades Autónomas, sus ínclitos voceros, incluidos los directores de medios de desinformación afines a su secta; o cualquiera de sus amiguitos de bancos, multinacionales, asociaciones de jueces, etc. aquí al pie de la calle nos inunda la mierda hasta las orejas. Nos ahogamos en mierda.

En dinero, no, claro. En nuestro dinero se bañan todos los anteriormente mencionados sin necesidad de meterlo en sus jacuzzis o en los de Portugal. Les llueve dinero, como diría Botín. Todo ese que ha desaparecido de los bancos, de las empresas que han despedido a los 6 millones de ex trabajadores que ahora ya apenas cobran ni la ayuda del paro, de las arcas del Estado; ese es el dinerito que les llueve. Y, como después de la tempestad viene la calma, de la misma manera pasan los millones llovidos a los paraísos fiscales donde los guardan a buen recaudo para, cuando esto escampe y lo hayan dejado todo a precio de saldo, volver a especular y a sacar más rentabilidad si cabe al dinero que nos robaron y que encima los asfixiados tenemos que pagar con intereses en concepto de deuda pública.

Fugados

Viñeta de Ferran Martín, siempre tan grande.

Negocio redondo

La verdad, no me quito el sombrero porque es lo único que me calienta los cascos en esta casa en la que no me puedo permitir la calefacción. La luz, ¿saben?, que cuesta más que verla al final de ese túnel. Pero claro, cómo la van a bajar si con lo que pagamos es con lo que después ustedes cobran esos sobresueldos como consejeros en empresas energéticas o de telecomunicaciones en cuanto salen del Gobierno.

Pero eh, cuidado, que yo tengo casa, no tengo derecho a quejarme ni a protestar. No lo tienen siquiera esos pobres desahuciados que se han quedado con toda su familia en la calle, si no se han suicidado antes… Cómo lo voy a tener yo, niña mimada a la que, después de 15 años ejerciendo el periodismo, con casi 37 años, su padre, en paro; su madre, con una pensión de invalidez; y su tía, con otra; tienen que pasarle dinero mensualmente para que pueda comer. Sí, para comer comida no caducada -aunque a veces, bueno, con un poco de curry o de alioli todo entra-. Hasta que no lo cuente.

¿Saben que ya está pasando? ¿Saben que aquí afuera hay millones de familias que no tienen qué llevarse a la boca, miles de niños viviendo por debajo del umbral de la pobreza que van al colegio muertos de hambre? ¿Ustedes saben que hay millones de personas sobreviviendo gracias a la caridad y la solidaridad ciudadana? Claro que lo saben. Ahí está el truco: Mientras demos las gracias por recibir caridad, no reclamaremos nuestras necesidades básicas como derechos fundamentales.

Lo que pasa es que todo tiene un límite, y como sigan facilitando el despido y la esclavitud bajo esos sueldos de 500€, a ver cómo nos vamos a mantener los unos a los otros. Llegará un momento en el que el que cobre 500€ ya no pueda pagar el kilito de arroz en el supermercado para el Banco de Alimentos porque lo necesitará para, por ejemplo, ¿pagar el euro por receta cuando se le ponga el niño malo? Y entonces el bebé del otro que no tiene para comprarle leche se morirá de inanición y fíjense ustedes, de repente, África. De repente España sí será Uganda, parafraseando a Rajoy.

Que todavía no. Todavía la gente no se ha lanzado a la calle a robar, no han aumentado los índices de delincuencia ni de inseguridad ciudadana, aún no nos matamos por las esquinas. No, nosotros no nos matamos por nada ni por nadie… para qué, si ya tenemos a la policía y en breve a los guardias jurados para darnos candela. El ejercicio de la violencia se lo reservan ellos en potestad. Nosotros en cambio, aquí, pacíficamente, viendo por la tele como unos pocos defienden los derechos de todos y se llevan las hostias.

Se lo han montado bien ustedes porque, con la inestimable ayuda de los medios de desinformación, encima han conseguido que los propios ciudadanos vapuleados pero conformistas critiquen y menosprecien a los que sí se atreven a pelear por ellos. Repitiendo como loros sus consignas tipo ‘terroristas, filonazis, antisistema, okupas, radicales, violentos, etarras, borrokas…’.

Sí, hasta para muchos de nuestros propios vecinos los defensores de los Derechos Humanos somos ETA. Luego, si algún día podemos volver a repartir los derechos y libertades reconquistados, serán los primeros en ponerse a la cola a reclamarlos; pero, de momento, viendo el Sálvame Deluxe y ‘leyendo’ el libro de Belén Esteban, están bien a salvo de que les calienten a palos y de calentarse mucho los sesos por su ‘panodrama’.

Sobre todo, un consejo para sus señorías: Asegúrense de que toda esa mayoría silenciosa que se cree todavía sus mentiras no tenga que vender la tele, porque entonces estarán perdidos. Ustedes y todos sus amiguitos. Les pueden quitar el trabajo, la comida, la salud psíquica y físiológica, les pueden pisotear la dignidad… pero la pantalla de plasma ni tocarla, que ahí os la lían parda esos cabrones.

Ahí ni ley Mordaza ni sanciones administrativas de cantidades que sólo pueden pagar ustedes. El día que la otrora clase media no pueda pasarse las horas muertas siendo adoctrinada por su propaganda mediática, quizás, de súbito, abra los ojos y decida lanzarse a manifestarse, mentarles a la madre que no les abortó a ustedes y a la de Franco, quemar banderas y demás símbolos patrióticos, y empezar a exigir su aniquilada calidad de vida. Sí, el nivel adquisitivo que el españolito medio se había currado con el sudor de su frente, los ahorros que han volado con las preferentes desde sus cuentas en cajas de ahorros hasta las suyas en bancos de Suiza, sus hogares embargados, la educación de sus hijos y sus nietos, esa antiguamente admirada Sanidad pública universal, y unas pensiones antes garantizadas… Esas cosillas que ustedes juraron que nunca iban a tocar y que han sido lo primero que han volatilizado.

Cuando eso por fin pase, que va a pasar,  ya no seremos una minoría silenciosa. Tampoco seremos todos, porque, sorprendentemente, aún hay cantidad de gente sin comprensión lectora que sigue creyendo que la derecha es mejor gestora y que todo esto es culpa de la herencia de Zapatero, y de personajes anclados en el pasado que votan históricamente a la derecha porque a los suyos los mataron los republicanos.

Con los votantes del PSOE por idénticos motivos ya me meteré otro día. Pero esperamos que los obreros y trabajadores de a pie que se pasaron a votarles desengañados de la izquierda y confiando en que ustedes les darían un empleo bajen a la realidad de una vez al no tener tele para exponerse a Intereconomía, el Canal 13TV y RTVE, y se percaten de todo lo que les han esquilmado desde hace tan solo los dos años más eternos de esta supuesta democracia de chichinabo.

Mientras a los  pobres de comprensión lectora les quede la tele, pueden seguir apretándoles las tuercas llevándolos a la inanición, la explotación laboral y la desesperación o el suicidio. Sobre sus conciencias esas tan católicas pese. Que pese todo lo que nos están haciendo, y les aplaste inmisericordemente. En un justo toma y daca. Y si no, ya les aplastaremos los que sí que sabemos analizar la realidad.

Atte. Elisabeth G. Iborra, periodista y escritora venida a menos, como prácticamente todos los profesionales de mi sector y de todos los demás.

Estamos en Dictadura

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La policía mata a ostias a un ciudadano en la calle, está filmado y quedan impunes. Piden nueve años de cárcel para los activistas que tiraron una tarta, una tarta, joder, a la presidenta de Navarra. Han condenado a tres años de cárcel a dos sindicalistas simplemente por participar en un piquete. Se ha demostrado que el PP se financia con dinero negro desde su fundación y encima nos lo restriegan en nuestra cara alardeando de su impunidad. Van a aprobar la nueva Ley de Seguridad Ciudadana en la que conculcan de hecho el derecho constitucional de manifestación (reunión) y que hará que prácticamente por chillar en la calle te puedan meter en la cárcel… ESTAMOS EN DICTADURA… Y yo me pregunto… ¿Qué vamos a hacer, Dios mío, qué vamos a hacer? ¿Vamos a dejar que la dictadura económica del PP nos aplaste a todos, conduciéndonos a la condición de esclavos y sin ni siquiera con derecho a protestar, arriesgándote a que la policía te mate a ostias y, aún filmándolo, con pruebas innegables, no les condenen? ¿Vamos a dejar que nos reduzcan a la condición de esclavos aplastados por las botas de los policías-asesinos que se han encargado de formar, aupar y proteger en los últimos años? ¿Vamos a dejar que suceda este horror? Si los ciudadanos no nos levantamos de manera contundente Y TOMAMOS EL PODER QUE ES NUESTRO, TOMAMOS, TOMAMOS EL PODER, dejando ya las manifestaciones y empezando las ORGANIZACIONES Y LAS ACCIONES CONDUCENTES A LA TOMA, A LA TOMA DEL PODER EN TODO EL PAÍS, no tendremos nada que hacer, seremos esclavos y no podremos ni protestar bajo el riesgo de acabar en la cárcel o torturados y asesinados por la policía. ¿ES QUE ACASO LO VAMOS A PERMITIR?

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