¿Se debe dejar caer a la banca?

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20120510153623001Nos están recortando en servicios básicos, nos han subido los impuestos, nos han bajado las pensiones, todo para poder cubrir la deuda pública, deuda que en su mayoría es privada, contraída por los bancos, a los que hay que salvar de su nefasta gestión con el dinero de todos, lo cual es una gran estafa y todos alguna vez nos hemos hecho esta pregunta ¿debe dejarse caer a la banca?

Según la argumentación esgrimida para llevar a cabo el rescate es que si se deja caer a la banca se colapsaría el sistema financiero, ¿hasta que punto es cierta esa afirmación?

Un banco en problemas es un banco que no puede atender los pagos que tiene comprometidos con otros agentes. Si un banco en problemas no es ayudado con dinero público se verá forzado a caer, a ser liquidado, a desaparecer como entidad. Esto significa que el banco tendrá que vender todo aquello que posea y que tenga valor y con el dinero recaudado tendrá que devolver los pagos que tenía comprometidos. Pero claro, si el banco se está liquidando es porque no tiene suficiente dinero para abonar todos los pagos que debe, por lo que después de vender sus propiedades dispondrá de menos dinero del que debe pagar. No podrá pagar a todos aquellos a los que les debe dinero, así que algunos se quedarán sin cobrar.

Por ejemplo, si un banco debe dinero por una cuantía de 1.000 millones de euros y después de vender sus posesiones recauda solo 700 millones de euros, quedarán 300 millones de euros sin poder pagarse y que se consideran pérdidas. Alguien no podrá cobrar; alguien debe hacerse cargo de esas pérdidas.

¿Pero quién se quedará sin cobrar? Pues eso lo decide la ley, que se rige por el siguiente criterio: los últimos en cobrar (los primeros en asumir pérdidas) serán aquellos agentes económicos que más riesgo hayan contraído en sus operaciones con el banco, y cobrarán primero aquellos que menos riesgo hayan asumido. Este criterio es muy lógico, porque cuanto mayor riesgo existe más dinero se puede ganar, pero también perder. Cuando una persona o un fondo invierte en un banco contrayendo un riesgo elevado tiene que ser consciente de que su inversión dependerá del funcionamiento del banco: si al banco le va bien, el inversor ganará mucho dinero; pero si le va mal, perderá mucho dinero.

El orden legal de pérdidas en la liquidación de un banco es el siguiente

1. ACCIONISTAS – 2. BONOS SUBORDINADOS – 3. BONOS NO GARANTIZADOS – 4. DEPÓSITOS DE CLIENTES – 5. BONOS GARANTIZADOS. Por ese orden.

Por tanto tenemos que los primeros en asumir pérdidas (los primeros en no cobrar) serán los accionistas. Las acciones son un elemento de inversión con un riesgo elevado que genera mucha rentabilidad. Puesto que sus propietarios han ganado bastante dinero con este tipo de inversión, se entiende que deben ser los primeros en asumir pérdidas.

Si, por ejemplo, el banco en cuestión ha cuantificado las pérdidas por orden de 300 millones de euros y debe a los accionistas 100 millones de euros, quedarán 200 millones de euros en pérdidas. Alguien más tiene que quedarse sin cobrar. En ese caso se procederá en el orden comentado: los segundos en contraer pérdidas serán los propietarios de los bonos subordinados. Ésta es una inversión de menor riesgo que las acciones, pero todavía con un alto riesgo y alta rentabilidad.

Si después de ello todavía quedasen pérdidas por traspasar, los siguientes serían los poseedores de bonos no garantizados (tipo de inversión con menor riesgo que los bonos subordinados y que las acciones).

En penúltimo lugar se encuentran los depósitos de los clientes. Los propietarios de estos depósitos son los ciudadanos que han depositado en el banco sus ahorros, y por lo tanto no han corrido riesgos ni han ganado mucho dinero con esa actividad, por lo que se entiende que tienen prioridad a la hora de cobrar en caso de liquidación.

Y ya por último el banco tendrá que pagar a los propietarios de los bonos garantizados. Estos bonos son un elemento de inversión muy seguro (con poco riesgo) que genera muy poca rentabilidad. Puesto que sus propietarios no han ganado mucho dinero con este tipo de inversión, se entiende que deben ser los primeros en cobrar (los últimos en asumir pérdidas).

Esta prioridad en el pago ya nos está indicando algo muy importante: si a un banco se le deja caer y es liquidado, los propietarios de los bonos garantizados pueden estar tranquilos porque cobrarán con toda seguridad. Además, y con casi toda seguridad, después de devolver el dinero de los bonos garantizados sobrará dinero para devolver a los depositantes sus ahorros. La única forma de que el banco no pudiese devolver los depósitos a los ahorradores sería si las pérdidas del banco fuesen tan grandes como para que no pudieran ser absorbidas por los accionistas, por los propietarios de bonos subordinados y por los poseedores de bonos no garantizados.

En otras palabras, si el gobierno no ayudase con dinero público a los bancos españoles en problemas, éstos tendrían que ser liquidados y tendrían enormes pérdidas. Pero las pérdidas afectarían a los inversores más arriesgados y nunca a los depositantes. Los ciudadanos podrían recuperar sus ahorros aunque el banco no fuese ayudado por el gobierno. Por lo tanto, ni los ahorradores del banco ni el Estado tendrían que sufrir las consecuencias de la mala gestión de los bancos. Los costes los tendrían que asumir los accionistas y otros inversores más arriesgados (lo que es normal y lógico, pues se embarcaron en operaciones arriesgadas y han perdido). Si tenemos en cuenta que estos inversores son fundamentalmente grandes entidades financieras y grandes empresas, veremos todavía con mejores ojos que sean estos agentes los que soporten las pérdidas, puesto que gracias a su tamaño y potencial poseen una gran capacidad para afrontar pérdidas.

Ahora bien, es cierto que en este caso se generaría un efecto dominó que terminaría afectando a más bancos y a más empresas. Esto es así porque aquellas empresas que deberían asumir pérdidas podrían luego no poder cumplir sus compromisos de pago con terceros agentes. Liquidar bancos problemáticos tiene un coste alto, aunque no sea para el Estado o para los ciudadanos. Pero la pregunta clave es: si el coste hay que sufrirlo de todas formas, ¿por qué tienen que padecer todo el coste los ciudadanos corrientes -que nunca se arriesgaron en las operaciones bancarias, que apenas ganaron dinero con ellas, y que además en general no gozan de suficientes recursos para soportarlos- y no padecerlo en absoluto los inversores privados -que se arriesgaron, ganaron dinero con ello, y que además tienen un colchón económico mucho mayor?

La forma en la que se están traspasando las pérdidas de los bancos a los ciudadanos atenta contra la lógica económica y la justicia social; fenómeno que revela la estrecha ligazón entre la élite económica que saldría perdiendo si se liquidasen los bancos y la élite que posee el poder político. No es de extrañar, por lo tanto, que los indignados españoles digamos bien claro y bien alto que la respuesta a la crisis sea una enorme estafa.

Escrito por Anko

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5 respuestas a ¿Se debe dejar caer a la banca?

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    Creo que podría ser la gran oportunidad de liberar a la sociedad del dominio de una clase opresora, dedica a la explotación de las personas, los recursos y hasta de la propia naturaleza, transgrediendo los más elementales principios del bien común y crecimiento sostenible, prescindiendo de cualquier ideología o moral.

    Estamos ante una manipulación basada en un sistema de democracia imperfecta que permite la permanencia en el poder de políticos corruptos o incompetentes, gracias al dominio casi absoluto de los medios de comunicación, sobornados para propagar las mentiras y estrategias con las que evitar una reacción ciudadana que impida tantos desmanes, llegando incluso a convencer a la mayoría de que, aún reconociendo la injusticia e improcedencia de la situación social, es necesario asumir sacrificios para salir de una crisis inevitable.

    Pero creo que es evidente que la situación tiene otras alternativas, el único problema es como poder presentarlas y debatirlas para concluir hacia donde queremos avanzar, como queremos configurar el futuro de la Sociedad en su conjunto, desde una perspectiva del bien común y respeto de unas normas de convivencia que todo el mundo menciona, la mayoría, lamentablemente, como una utopía difícilmente alcanzable.

    Así pues, lo primero, es que mayoritariamente se tome conciencia de que la crisis de produce por la inmovilidad de unos políticos al servicio de un sistema al que suelen llamar “neoliberal”, para lo cual es necesario que las personas que se oponen al mismo empiecen por prescindir del lenguaje y concepción de la economía, iniciando una revisión de las conceptos manejados con los que pretende justificar unas medidas intolerables.

    Es necesario revisar acepciones como “paro”, “competencia”, “productividad y rentabilidad”, “mercados”, “creación de puestos de trabajo”, “Investigación y desarrollo”, “consumo”, “Servicios bancarios”, “rentas / intereses financieros”, “Inversión/especulación”, “Economía,”… y “DINERO”…

    Porque lo que ocurre está siendo posible, porque controlan el dinero de forma absoluta. Han conseguido elevarlo a la categoría de imprescindible, a pesar de haberlo desprovisto de cualquier valor propio, sin respaldo real alguno, valorado según la conveniencia del momento a sus “conspicuos” intereses como especuladores.

    Pero no podemos olvidar que el dinero es un simple medio para permitir el intercambio de bienes y Servicios, sin otra función que favorecer la actividad humana en un desarrollo sostenible. Su papel como elemento de acumulación de riqueza, es cuestionable desde una perspectiva del bien común, máxime cuando carece de un valor real.

    Las monedas de intercambio siempre se han basado productos reales, como metales o mercancías, la introducción del papel moneda ha desembocado en un peligroso sistema manipulable y conflictivo, que ahora a llegado al máximo de su perversión.

    No será posible su absoluto abandono, pero si introducir controles sobre el mismo que eviten que una minoría sin control democrático alguno, pueda imponer unas normas que perjudiquen a las mayorías, en su propio beneficio.
    Su emisión, certificación e inflación debe de estar controlados desde una perspectiva de la economía real, suprimiendo todo tipo de operaciones especulativas, y controlando las productivas bajo una expectativa de una economía sostenible, solidaria y universal.

    Así pues el objetivo debería de ser dejar que la banca privada desaparezca, o quede limitada aciertos ámbitos minoritarios, creando un sistema financiero basado en el Servicio Público sin ánimo de lucro.

    Debe de desaparecer cualquier asomo de especulación, de “juego” financiero para obtener beneficios sin aportar ningún valor real al patrimonio común.

    Las personas afectadas directamente, por su participación en la constitución y funcionamiento de los bancos, deben de asumir los riesgos contraídos, dando prioridad, en caso de bancarrota, a la devolución de los depósitos de ahorro (incluyendo las “operaciones financieras” fraudulentas) llegando a aplicar la garantía establecida por el estado, respecto a dichos depósitos. (Las sentencias sobre dichas operaciones, están dejando muy claro que las mismas eran “operaciones de ahorro” y por tanto entran en la garantía de depósitos del el estado).

    Pero posiblemente si se hace un balance más real respecto a los patrimonios de las entidades financieras en crisis, no sea necesario recurrir a mermas o liquidaciones, pues bastaría con una moratoria en los plazos, la supresión de costes superfluos e injustos sobrevenidos por estrategias especuladoras

    Así la propuesta es clara: dejemos que los bancos se desmantelen (pero de forma controlada y vigilada) creando un nuevo sistema para el control del dinero y para establecer Serficios Financieros sin ánimo de lucro, en sus diversas formas posibles: Banca Pública, Cajas de Ahorro, Cooperativas…

    Demos un nuevo concepto al dinero, aplicando diversos sistemas, como monedas locales y especializadas, billetes con fecha caducidad, Pagarés del Tesoro negociables, etc.

    Que se instaure la Renta Básica, para garantizar una sociedad sostenible, cambiando el concepto de “consumo” por el de “disfrute responsable”…

    • Anko dijo:
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      @maq, hola crack, llevas razón en mucho cuanto dices, expones y argumentas aquí, y puedo compartirlo casi al 100%, con respecto a lo del nuevo concepto del dinero en función de lo que expones, como medida alternativa a barrios, pequeñas localidades y ámbitos reducidos sería una buena forma de aliviar la situación, pero desgraciadamente es completamente inviable a nivel global.

      P.D: Ya me registré en adebate, :D, por ahí debe de andar una propuesta. Un saludo.

  • Carlos dijo:
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    Se tiene que crear una unica banca que petenezca al estado i hacer desaparecer todas las demas .El dinero en vez de darse a los bancos se le dara a la gente que ha sido estafada o que por motivos diversos su banco no deja extraerlos .La banca publica concedera préstamos muy bajo interes esa seria la opción mas segura de que hubiese banca sin poner en riesgo nuestro dinero i libertades.

  • verdades dijo:
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    El meollo está en revelar qué comisiones se llevan los directivos banqueros en sus faraónicas inversiones. Constituyéndose activos improductivos y de imposible recapitalización.
    De aquí se obtendría un pico mediante la expropiación de sus bienes. Lo que se hayan gastado en consumo, seguramente principesco, lo deberán reponer no en años de cárcel sino en trabajos perpetuos para el Estado, los interfectos, deudos y familia incluidos..
    Las pérdidas serían en todo caso inferiores a las evidentemente provocadas al suministrarles créditos que, como se ha constatado, revierten de nuevo en sus patrimonios particulares y en nuevos negocios de difícil moralidad ni justificación, como los anteriores. Lo cual sería incurrir en los mismos errores continuamente.

    Perdón por extenderme. Aunque mucho menos que otros blogeros. Propongo limitar la extensión de los textos y comentarios, Resulta impracticable atender a todos, a menos que se sinteticen contenidos.

  • VA:F [1.9.22_1171]
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    Me gustaría que se abriera un debate sobre las siguientes afirmaciones, para determinar hasta que punto son ciertas:

    La crisis ha sido posible por:

    — El sometimiento de los políticos a las directrices de los financieros especuladores.

    — El control ejercido sobre la emisión de billetes, para evitar la inflación que la “generación”
    de capital financiero debería de provocar.

    — La desaparición de la banca pública y la reconversión de las Cajas de Ahorro de entidades sin ánimo de lucro en entidades especulativas.

    — El oligopolio de los Servicios Financieros.

    — Los excesos en el cobro de intereses, comisiones y gastos en las operaciones bancarias.

    — La permisividad ante prácticas especulativas y operaciones de alto riesgo basadas en la
    refinanciación y en expectativas manipuladas para obtención de beneficios a corto plazo sin generar bienes tangibles, ni valor real añadido (operaciones de bolsa e “ingeniería” financiera).

    –La transformación de los bancos Centrales, que de ser vigilantes y censores de la banca, han pasado a ser sus principales valedores y defensores en contra de las personas
    perjudicadas. (Privatización de su función, en base de entregar sus Consejos de administración a la iniciativa financiera especulativa)

    — La subida de impuestos indirectos, frente a la congelación o disminución de los directos,
    desatendiendo la eliminación del fraude fiscal, permitiendo además la existencia de paraísos fiscales e instaurando la” libre” circulación de Capitales.

    — La pérdida de convertibilidad de las divisas, dejando su emisión en manos del lobby
    financiero, que impone normas y acuerdos adecuados a sus objetivos especulativos, por encima de los derechos y necesidades de las personas.

    — La imposición de teorías económicas basadas en el incremento continuo de la producción, compensándola con un forzado abaratamiento en los costes financieros, monopolizando a favor del capital los beneficios derivados de las mejoras tecnológicas.

    — El injusto sistema de obtención de fondos para atender los servicios sociales imprescindibles (pensiones, asistencia social, sanitaria y educacional) basados exclusivamente
    en los costes salariales directos, en lugar de los generales de producción o en la valoración de los bienes generados.

    Para salir de ella (la crisis) se tendría que:

    Depurar las responsabilidades de los banqueros, políticos y funcionarios (recuperando los
    importes cedidos para “salvar” a la banca y las indemnizaciones millonarias a sus dirigentes) que han maniobrado para llegar a la situación actual, sin más argumento que el incremento de los beneficios inmediatos de la banca, sin ninguna revisión ni valoración respecto a los perjuicios que ello supondría para el conjunto de la sociedad.

    Auditar las cuentas presentadas por los bancos y Cajas de Ahorro, buscando que entre acreedores y deudores se adapten a las posibilidades reales del pagador, desde una
    expectativa social y equitativa.

    Emitir nuevos billetes necesarios para cubrir los gastos corrientes del estado y pago de sus deudas, evitando el pago de intereses por la financiación del presupuesto, con dos alternativas:

    § – Emitir billetes con fecha de caducidad, para evitar su acumulación, y uso como dinero “negro” sin control de hacienda. (Los billetes “caducados” sólo se podrán utilizar para el pago de impuestos al Estado). y/o

    § – Financiar el déficit de los presupuestos generales del estado pagando a proveedores y
    beneficiarios de pensiones y servicios con Pagarés de vencimiento a largo plazo, que estén gestionados por el B. de E., de forma que permita que los beneficiarios de los mismos los utilicen como moneda en sus transacciones, creando una comunidad para su uso y aceptación hasta su vencimiento, en el que serán satisfechos al portador.

    Nacionalizar la banca privada, especulativa, pero favorecer la creación de entidades financieras éticas, sin ánimo de lucro, así como la recuperación de las Cajas de Ahorro,
    saneadas en sus Órganos de gobierno para evitar la corrupción aplicada hasta el presente.

    Crear nuevos impuestos equilibrados y proporcionados en su cuantía, con incremento de los mismos respecto a los beneficios de toda índole, para operaciones financieras y transacciones especulativas, así como en el impuesto de sociedades y en el IRPF, incluso una escala de IVA variable, de 0 al 40% proporcional al % del importe que corresponda como beneficio comercial.

    Impedir la privatización de Servicios públicos esenciales, recuperando la gestión y explotación exclusiva por el Estado de los servicios públicos como los combustibles y energías, la educación, la Sanidad, la previsión social, las finanzas, los transportes, el servicio de correos, Loterías, agencias tributarias, o el patrimonio social, etc.

    Hay otras propuestas que se podrán plantear al hilo de la discusión que se desarrolle…

    Migue A. Quinteiro

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